En pleno invierno y con la llegada del frío una de las dudas más frecuentes es cómo abrigar correctamente al bebé durante los paseos. Lo principal es que vaya calentito y cómodo, pero sin sudar. Y es que el exceso de abrigo puede ser un problema, especialmente cuando el bebé va en el carrito sin apenas moverse.
La clave está en ponerle diferentes capas al peque, sin abusar, y en saber qué tipo de materiales y prendas utilizar (sobre todo transpirables pero también aislantes).

Lo habitual es pensar que, cuando hace frío, lo mejor es abrigar mucho al bebé y solemos ponerle varias capas gruesas. Pero esta no es la mejor solución, ya que lo único que conseguimos es hacerle sudar en exceso por la espalda y que su cuerpo se enfríe al no poder transpirar. El carrito ya es un lugar que resguarda del frío y el bebé genera su propio calor, por lo que es necesario ofrecerle una correcta regulación térmica para que esté cómodo.
Además, como el bebé no se mueve demasiado, el calor tiende a acumularse con facilidad. Es por esta razón que es muy importante elegir las prendas adecuadas y tejidos transpirables. Una opción es colocar en el carro un buen saco de cuco o un saco de silla y llevar al bebé con la ropa justa.

Vestir al bebé por capas permite adaptarse fácilmente a los cambios de temperatura durante el paseo. En lugar de una prenda muy gruesa es mejor combinar varias capas ligeras que se puedan ir retirando.
-Primera capa: debe estar en contacto directo con la piel. Aquí es fundamental elegir una ropa de bebé transpirable que ayude a regular la temperatura corporal y a eliminar la humedad en exceso. El algodón orgánico suave es una opción excelente.
-Segunda capa: aporta el aislamiento térmico. Puede ser un conjunto de punto, un pelele o pijama gordito o una sudadera suave, siempre sin limitar el movimiento del bebé.
-Capa exterior: aquí entra en juego el saco de silla o el saco de capazo. Esta capa protege del frío, el viento y la humedad, y permite prescindir de abrigos voluminosos.

El saco de silla o el saco de capazo son la pieza clave en cualquier paseo invernal. Permiten mantener al bebé abrigado sin necesidad de ponerle capas excesivas de ropa, lo que mejora su comodidad y seguridad.
A la hora de elegir uno conviene fijarse en varios aspectos:
-Material interior transpirable y agradable al tacto, como algodón o forro técnico.
-Buen aislamiento térmico, sin exceso de acolchado.
-Ajuste universal o específico para tu carrito.
-Sistemas de apertura y cremalleras que faciliten regular la temperatura y meter y sacar al bebé con facilidad.

Toca regularmente la nuca o la espalda del bebé: si están calientes y húmedas es que le sobra abrigo. Evita los tejidos sintéticos en contacto directo con la piel. Ajusta las capas según la duración del paseo y la temperatura exterior. Recuerda que, si tú tienes calor, tu bebé probablemente también. Toma como norma: siempre una capita más para tu bebé en comparación contigo.
Y recuerda, abrigar al bebé en el carrito no es cuestión de cantidad, sino de calidad. Elige un sistema de capas, ropa transpirable, tejidos de algodón orgánico y un buen saquito para el invierno.

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